Sequía creativa


Sí, norteños, eso es lo que he tenido estos últimos meses: sequía. Sequía creativa, sequía lectora... Sequía de muchas cosas que me llenan y que no era capaz de hacer. Supongo que nos pasa a todos alguna que otra vez, pero desde marzo/abril he sentido que no podía con nada. Me sentía vacía de ideas para crear contenido para el blog, porque nada me parecía suficiente. He arrancado mil hojas de libretas, porque todo me parecía poco y no continuaba con nada. Incluso he pasado estos meses sin apenas encontrar libros que me engancharan, que me atraparan entre sus páginas y me invitaran a pasar horas y horas leyendo.

Me he frustrado muchísimo, porque no soportaba coger el bolígrafo o ponerme delante del editor del blog y sentir que no me salían las palabras porque no tenía nada que contar. Llegó un punto en que perdí las ganas de coger un libro. Yo, que he amado la literatura desde que tengo uso de razón, dejando incluso libros a medias.
He buscado dentro de mí, y en realidad he sido incapaz de encontrar una razón coherente para explicar el por qué de este bajón. Y tampoco voy a insistir en buscarla. Me quedo con estas ganas que han vuelto a colarse con fuerza dentro de mí, que me han devuelto las ansias de leer, de crear. Que me han ayudado a querer darle un rumbo distinto a este rincón, haciendo de él un diario, una parada de inspiración, un poco de publicar lo que me apetezca, sin demasiadas florituras, sin presiones, sin publicar porque "ese día toca", sin calendarios.
Así que, bienvenidos de nuevo. Contadme, ¿cómo superáis vosotros vuestras sequías? ¡Hasta la próxima!

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